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Una escapada gastronómica en las afueras

Tomar la carretera de El Pardo es sentir que te alejas de Madrid, aunque solamente hayas dejado atrás una decena de kilómetros. Sus arboledas, vegetación, los montes y hasta el aire que se respira nada tienen que ver con la vorágine del centro capitalino. Si tienes suerte de puedes cruzar con algún jabalí o algún corzo. Por eso siempre resulta una buena idea organizar un almuerzo con amigos, una gran celebración familiar o una cena íntima en un entorno bucólico.

Por eso hoy os recomendamos San Francisco, un restaurante con una larga historia a sus espaldas. Comenzó su andadura como un sencillo merendero en la década de los 50 y ahora cuenta con más de cinco mil metros de superficie gracias al saber hacer de Roberto Serrano, todo un personaje en el mundo de la restauración madrileña que tiene una interesante trayectoria de superación y trabajo duro a sus espaldas. Ubicado en pleno monte de El Pardo y a tan solo cinco minutos de Madrid desde el Arco de Triunfo de Moncloa, San Francisco ofrece un espacio donde disfrutar de una gastronomía honesta en un privilegiado entorno natural y rodeado de zonas ajardinadas. Su seña de identidad es una cocina tradicional, con recetas de toda la vida, de esas que, afortunadamente, parece que están recuperando su espacio en las cartas de los menús.

Pero lo mejor de este restaurante es, sin duda, el producto, la excelente materia prima que destaca en todos los platos. Los pescados frescos son traídos tres veces en semana desde la lonja más importante de España, la de Vigo. La selección de carnes rojas procede de las mejores variedades de vacuno autóctono de la zona del Bierzo y Lugo. Los productos hortícolas los traen de forma regular desde Navarra y las mejores huertas nacionales. Los hígados de pato frescos llegan desde las granjas ecológicas de Lleida. Cuidan mucho la reserva de jamón ibérico de bellota y los embutidos ibéricos para que se sirvan en la mesa en su punto de maduración y siempre con D.O. de Guijuelo-Salamanca, Extremadura y Jabugo. Por último, desde Tierra de Campos, llegan las legumbres que son la base de sus ricas preparaciones de cuchara.

Os recomendamos probar las verdinas con rape y gambas rojas que es un plato extraordinario, la lubina a la bilbaína con un sabor y una textura perfectos, el cordero -siempre procedente de tierras de Castilla-, las chuletitas de lechal y la carne en cualquiera de sus variantes, destacando la especialidad al carbón o un estupendo solomillo con foie, salsa de setas y puntas de espárragos verdes. Si os gustan los platos más ligeros tenéis que probar la ensalada de bogavante, rape y langostinos con vinagreta de manzana que merece mucho la pena o una estupenda elaboración gourmet de mango, lascas de foie y almendras.  Entre los postres caseros destaca el tiramisú. También sirven menús especiales para los más pequeños.

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