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Presentación a prensa de “Amor es la respuesta”

 Algunos lo calificarían como la puesta de largo de la novela. Yo, que soy poco remilgada y más escéptica, lo defino como la hora de la verdad. Casi dos años de durísimo trabajo dejan de pertenecer al autor (servidora), para formar parte de la vida, sensaciones y opiniones de completos desconocidos (los lectores). Publicar un libro no consiste únicamente en escribir: cuando se trata de una novela histórica ambientada en dos etapas tan diferentes como son el imperio Otomano y la corte del zar Nicolás II, no hay que olvidar la rigurosa documentación previa; y toda obra se culmina con el laborioso (y estresante) proceso de edición. En esta ocasión de la mano de La Esfera de los Libros, Carmen Fernández de Blas y Berenice Galaz.
 
 
 Pero arrincono el penar y los pesares para la creación de la próxima historia que ya tamborilea mi cabecita porque hoy nos vamos de evento. De los que SÍ te apetece organizar puesto que la ocasión lo merece (tu criatura nace a los ojos del mundo) y porque los invitados son colegas de profesión a los que aprecias y hasta admiras. Plantel de lujo en el salón privado de la Terraza de Paco Roncero del Casino de Madrid: las publicaciones femeninas y lifestyle casi al completo (varias representadas por sus directoras: gratitud eterna de esta plumilla), la inmensa mayoría de los generalistas y algunas mujeres listas, guapas, currantas y buenas compañeras como la gran Luz Sánchez Mellado o la estupenda Carmen Tomás.  Alabada sea la prensa española. No voy a nombrar a todos para no aburriros emulando los discursos pelmas de los políticos, pero lanzo un beso enorme a Tania Martínez, la directora general de mi revista, Semana; a Pilar García Vázquez, directora de AR, siempre cariñosa y elegante; y para una recién llegada, Cecilia Muzquiz, flamante directora de Cosmopolitan a la que le deseo éxito y millennials.
 
  ¿Por qué el Casino de Madrid? Porque en este mismo escenario comienza Amor es la respuesta. En una fiesta “de las de posado de photocall con morritos postizos y petardeo del colorín”, según palabras la protagonista, Violeta, en un arranque que tiene la potencia de una crónica social mordaz, tal y como lo definió el periodista de El Mundo que acudió al almuerzo y que ya se ha leído la novela.
  
¿Y por qué este menú? Porque solicité al chef que diseñase uno especial acorde a las localizaciones principales de la novela: Madrid (y sus huertos), Estambul (y su curry) y San Petersburgo (con su strogonoff). Para rematar el almuerzo, solicité la elaboración de un postre con violetas que homenajea a la protagonista y a todas las mujeres que capitanean esta historia: Selma, Neva, Charlotte, Violeta y la portentosa Kate Austen (ese mujerón que nos observa desafiante desde la portada y nos da envidia con su porte de diosa). Los personajes femeninos de Amor es la respuesta son señoras con coraje, pasión, fuerza, personalidad y que se revelaron a destinos impuestos o predecibles. También vienen acompañadas de dudas, inseguridades, dificultades, anhelos e historias de amor. No siempre fáciles, nunca idílicas.No se me ocurrió nada para ambientar la presentación referenciando a los dos espacios temporales en los que tiene lugar la trama: en el pasado transcurre entre mediados del siglo XIX y el año 1917, y en la actualidad, obvio, en nuestros días. Bueno sí: fantaseé con incluir en la convocatoria un dress code del tipo: disfraz de odalisca para (todas) ellas, disfraz de jinete imperial para (los pocos) ellos. Pero una buena anfitriona no debe abusar de su espíritu literario congénito.

No hay sarao que se precie en el que los invitados no retornen a su rutina paseando una bolsa. Llevarse el novelón tapa dura con edición de lujo, 458 páginas y casi medio kilo de peso, era un trámite obligatorio. Intenté endulzar a los asistentes lo que quedaba del día con dulces violeteros típicos de la capital. Consumar el agasajo con cosmética en tonos violetas, fue un detallazo de TEEEZ Cosmetics y sus rompedores diseños. Y un guiño fusión a la belleza, la feminidad y la literatura.

 
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