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Escapadas primaverales de lujo

La cadena Mandarin Oriental cuenta con algunos de los establecimientos hoteleros más exclusivos del mundo. Ahora que llega la primavera nos apetece salir más e intentamos exprimir nuestro tiempo libre. Pensando en los viajeros más sibaritas hoy os proponemos algunas escapadas a ciudades extraordinarias, relativamente cercanas para los españoles, donde disfrutar de la cultura, la gastronomía o simplemente descansar en un entorno de lujo. En estas propuestas descubriréis rincones únicos en cada destino mientras gozáis de experiencias de ocio y de relax en entornos únicos.

  Mandarin Oriental. Ginebra. Siempre apetece descubrir los encantos que ofrece la ciudad de los relojes, el chocolate y los impresionantes paisajes naturales que la rodean. El hotel, reflejo del clásico encanto suizo, se ubica en un entorno que combina la deslumbrante belleza de las montañas con las increíbles vistas del río Ródano. A solo dos minutos se encuentran las principales atracciones y zonas comerciales de la ciudad. Desde las exclusivas tiendas con las firmas de moda Chanel, Hermès, Dior y Louis Vuitton o las joyas de Audemars Piguet, Cartier y Vacheron Constantin, hasta las espléndidas galerías de arte o la belleza de su lago. También destaca la diversidad de una oferta culinaria eminentemente internacional. Rasoi by Vinnet, con una estrella Michelin, es el chef del Mandarin y capitanea el mejor restaurante indio de la ciudad con su cocina sutil y contemporánea que te transporta a un país lleno de sabores y texturas.
  Mandarin Oriental. Praga. Con una colorida mezcla de estilos arquitectónicos que abarcan más de mil años, las torres de puntas doradas y las cúpulas verdes, las espléndidas panorámicas y el mítico adoquinado, Praga tiene el encanto del esplendor europeo del pasado. Escaparse a esta monumental ciudad es un viaje en el tiempo con todos los lujos contemporáneos. Los cristales de Bohemia, las porcelanas y la orfebrería artesanal son algunos de los encantos de esta capital checa. Para los amantes de la música, Praga, que fue la ciudad que acogió a Mozart, dispone de tres óperas, dos compañías de ballet y tres orquestras sinfónicas, destacando la Filarmónica checa. Fiel a la clásica arquitectura de la ciudad, Mandarin Oriental, Praga está construido sobre un antiguo monasterio del siglo XIV, combina un diseño de vanguardia con características de la época y fusiona con acierto un complejo gran lujo con un edificio histórico exquisitamente conservado.
  Mandarin Oriental Marrakech. Uno de los mejores momentos para escaparse a Marruecos es durante un fin de semana primaveral. La temperatura es agradable y Marrakech, ciudad rica en experiencias sensoriales, se encuentra florecida y más luminosa que nunca. Con las montañas del Atlas como telón de fondo, el hotel, rodeado de 20 hectáreas de jardines y olivares, constituye un oasis de lujo próximo a la Medina. Lo mejor es alojarse en algunas de sus espaciosas villas y probar la variedad de innovadores restaurantes. Entre las maravillas del antiguo Marruecos, el viajero no se puede perder el mítico Jardín Majorelle, recuperado por el diseñador Yves Saint Laurent, con su singularidad cromática, su café y su preciosa tienda de piezas artesanales. En la Medina impresionan las opulentas Tumbas Saadianas, el lugar del descanso eterno de los 60 miembros de la dinastía Saadi que gobernó marruecos en los siglos XVI y XVII. Tampoco hay que dejar de maravillare con sus patios, sus puertas o visitar los pequeños museos y los cafés, como el Gran Café de la Poste, donde todavía se sirven las mejores bebidas de la ciudad en un ambiente cálido y hospitalario. Además, los amantes de las compras encontrarán en Marruecos una selección extraordinaria de artículos exóticos.
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